1. Las preguntas de fondo
¿Por qué un libro? ¿Qué razones hay para desearlo y entregarse a sus páginas? Preguntas de fondo que levantan temperatura cuando la guita escasea (rascamos otro fondo, el de la olla), el tiempo se escurre y concentrarse pasa a ser un lujo a contramano de la época. Además, cuando el mundo ofrece alternativas más cómodas, más inmediatas, más coolturales, no hay motivos evidentes para confiar en una tecnología tan rudimentaria: analógica, renuente a reducirse a datos, obstinada en su lentitud. Como si el tiempo no fuera el problema.
2. Desconfianza y peligro
¿Qué posibilidades laten en un libro? ¿Qué pasiones despierta, qué afectos convoca? ¿Qué hace un libro? ¿Educa, transforma, consuela, subleva? ¿Siguen siendo las palabras peligrosas? ¿Qué verbo conjura la estupidez? Cuando los tiranos no están quemando libros (aunque a veces escriban alguno), están ocupados en desertificar el terreno para que puedan existir. Porque los libros, parece, no son de fiar. Envuelven, seducen, y cuando te diste cuenta, ya no sos vos.
3. Libros profanos y clandestinos
Nada de sacralizaciones. Nos interesan los libros que profanan, que tocan donde duele, donde pica, donde llama. Nos importa el trabajo de hacer surgir problemas, tejer nociones, poner en movimiento al pensamiento. Entregar problemas a la discusión pública, cuidando de no asfixiarlos antes de lanzarlos. Apertura más que agite, aprender a mirar más que “verla”. Nos atraen las promesas de una clandestinidad metódica: tinta, limón, fuego, lectura atenta.
4. Contexto de desquicio
Llegan malas nuevas: el mundo está fuera de quicio. La destrucción es el proyecto político. La rapiña, el plan económico. El control y la mansedumbre, la utopía totalitaria. Más que posdemocracia, es la democracia a la que arribamos: parlamentarismo y rosca. Estado de guerra y guerra económica. Contra la propia población. Contra quienes trabajan. Contra los cuerpos agotados y las cabezas quemadas en el libre mercado. Contra esxs muchxs que ya ni contamos.
5. ¿Quién decide?
En su realidad efectiva —más allá y más acá de los fuegos de artificio mediáticos y cortesanos—, la política se trata de quién decide qué trabajo vale y cuál no. Y, por ahora, ellos han robado el mando y dictaminan quiénes tienen derecho a existir. En una sociedad de vidas cada vez más precarias y fuerzas antipobres cada vez más reaccionarias y violentas, vuelven las preguntas de fondo: ¿Pueden los libros ser un contrapeso a las políticas de crueldad? ¿Con qué fuerzas se arma hoy una editorial?
6. Conspiraciones posibles
Nos interesan los libros que conspiran. Que abren una herida en el mundo. Que multiplican lo posible. Que circulan de mano en mano, desbordan, mutan, se vuelven otra cosa. Hasta el punto en que ya no sea claro qué sirve y qué no, ni si cada cosa sigue siendo la misma. Las fronteras siempre fueron grandes sitios de conspiración. Contra la tiranía de la austeridad, libros para armar (y libros que armen) una economía del exceso.
7. Insistencia
Somos una insistencia. Hacemos libros que alimentan una conversación siempre empezada, siempre inconclusa, siempre un poco ensimismada y, a la vez, expansiva. Como un fuego. Si las palabras volvieran a arder, ¿qué otros afectos las volverían armas contra este presente? ¿Cómo escapar del slogan, ese momento en que la palabra va camino a su vacío?
8. Quiénes somos
Tinta Limón es una editorial colectiva y autogestionada. Una apuesta cooperativa por textos que exigen un esfuerzo encendido para ser comprendidos. Si la tinta limón fue el recurso de la escritura clandestina, hoy la recuperamos para una urgencia nueva: escapar de lo obvio, orientar el pensamiento, inventar y potenciar lo común. Buscamos una nueva clandestinidad que nos permita evadir las prisiones de la banalidad y la normalización. Reclamamos el trabajo de visibilización: el que hace emerger una narrativa política, un movimiento del pensamiento capaz de crear lenguajes para prácticas que todavía no tienen nombre. Reclamamos, sin embargo, otra economía de la visibilidad. Nombrar de un modo que, finalmente, haga arder las palabras.
Abril 2026
Escrito de cara a la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires