Intervenciones

Reencantar el mundo

La escritora y militante Silvia Federici presentó "Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes" en la Feria del Libro del Zócalo. Ahondó sobre los conceptos que dan nombre a este libro que editaremos en Argentina en noviembre. Compartimos algunas frases destacadas y el video completo.

En diálogo con Beatriz García Dorado, integrante de la editorial española Traficantes de Sueños, Silvia rescató la escritura de la historia como parte de la lucha por los comunes.

“La historia es potencialmente un gran común. Por eso la escritura histórica es una parte muy importante de nuestra lucha, para que no la escriban los más poderosos, con el fin de dividirnos y justificar su racismo, generar culpa en los oprimidos y destruir del mundo. Este libro busca hacer de la historia un verdadero común. El capitalismo siempre se ha glorificado como productor de riqueza, de cultura, de innovación, sin reconocer cuánto ha destruido de las culturas precedentes. Por eso en el libro rescato que miles de años antes del capitalismo, la población de Babilonia ya había reconocido las gran constelacion astral, sin todo el desarrollo tecnológico. Es una visión no colonizante, racializante del mundo. “Reencantar el mundo” se funda sobre un cambio de la estructura de valores. Mirar quiénes somos los sujetos hoy que garantizamos nuestra vida, nuestra cultura, nuestro futuro. Este es el concepto fundamental en el centro del concepto de “reencantar”. Reencantar es reapropiarse, construir una visión no racista del mundo en la cual lxs otrxs no son enemigos, no son un peligro del cual defenderse (cuestión que creció mucho con el Covid). No. Recuperar nuestra cooperación, nuestra afectividad con todos los seres humanos y con todo lo viviente en este planeta”.

Sobre acumulación originaria:

“El concepto de acumulación originaria fue muy importante porque nos permitió comprender la transformación que estaba operando en la economía global. No es un proceso que se dio a los inicios del capitalismo: se reproduce continuamente, sobre todo como respuesta en los momentos de crisis del capital. En las décadas del 80 y 90 entendimos que el sistema, para salir de sus crisis, separa a millones de personas de su medida de producción, las desplaza. La globalización fue un proceso de empobrecimiento y desplazamiento. Las grandes olas migratorias son la consecuencia más inmediata de este proceso de desposesión. No es solo el ataque a los bienes comunitarios, la privatización de la tierra: también está la politica de la deuda, que se desarrolla a dos niveles. La deuda nacional que lleva a los recortes de servicio y al desempleo, y también la deuda individual. Hablamos de la financiarización de la reproducción. Lo vemos en el microcrédito, sobre todo como modo de disciplinamiento de las mujeres”.

Sobre la noción de los comunes y feminismos:

Hay tres elementos muy importantes para entender los comunes: un elemento es compartir los bienes de la tierra y los bienes que producimos. Tener acceso a la gran riqueza de naturaleza y a la riqueza social que es producto de nuestra producción. El segundo elemento es la cooperación del trabajo. Una sociedad que no esté fundada sobre la competitividad. No hablo de la cooperación capitalista, que es forzada, donde las trabajadoras no tienen poder de decisión. El tercer elemento es el autogobierno. La asamblea, la decisión colectiva. Los tres elementos deben plantearse para la vida de hoy.

El común es de gran importancia en las luchas de las mujeres, en el feminismo. En la sociedad capitalista, uno de los mayores problemas que tienen las mujeres es que el proceso de la reproducción se construyó de un modo que nos aísla. La demanda por la posibilidad de trabajar fuera de la casa, por un salario, en áreas tradicionalmente masculinas, no es una estrategia de liberación. Yo siempre trabajé en organizaciones que rechazan el trabajo no pagado, que obligan al Estado a poner más recursos de todo tipo y en visión de futuro, en función de la construcción de una sociedad alternativa. El feminismo aporta mucho a la lucha de los comunes, porque todo debe comenzar desde una reorganización de toda la actividad de reproducción cotidiana de la vida.

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