FERIA DEL LIBRO DE FLORES

Use el martillo

Por|

Ideas en torno al lema que acompaña a la séptima Feria del Libro de Flores, que se realizará el próximo sábado 3 de octubre. El martillo: un instrumento de la resistencia popular que alerta y reconstruye, golpe a golpe, lo que el poder desmantela.

I. EN CASO DE EMERGENCIA

En una situación de emergencia lo primero que se nos ofrece es un martillo. Un martillo para romper el vidrio que nos separa de la salvación. Agarrar el martillo y sentir que, de un solo golpe, la solución está al alcance de la mano.

Pero la realidad no es un vidrio que se hace trizas de un golpe. Y peor: el martillo que se empuña no es el del instinto de supervivencia, sino el del rematador que colgó sobre estas tierras el cartel

                                      EN LIQUIDACIÓN

el del juez que sentencia el despojo, el del uniforme que vocifera “ley y orden” y hace de la supervivencia el peor delito. El martillo de los verdugos.

Lo advirtió en esta misma esquina Silvia Federici cuando, en 2018, cortamos por primera vez la calle para organizar una feria de libros (entonces, la Feria de Libros y Publicaciones Feministas): el martillo vuela sobre nuestras cabezas como arma inquisitorial.

Es el Malleus Maleficarum, instrumento de disciplinamiento contra cuerpos herejes, mujeres y disidencias; pero es ese mismo martillo también el que las brujas supieron arrebatar a los inquisidores para convertirlo en herramienta para el trabajo artesanal, para la transmisión de saberes en torno a los oficios y a la reproducción de la vida. Si la realidad no se puede romper de un solo golpe, quizá se pueda rediseñar con miles de golpes.

II. PLAZA FLORES Y EL MAPA DEL ENEMIGO

“Si tuviera un martillo —cantaba Víctor Jara— golpearía en la mañana y en la noche, por todo el país: ¡alerta, el peligro!” De boca en boca, de golpe en golpe, el cantor chileno nos habla de otro martillo: uno que no desintegra la realidad de un solo golpe ni se usa para rediseñar. El martillo de Jara es un mensajero.

                                          ¡TOC-TOC-TOC!
                         

Nos avisa que el estado de excepción y precariedad se volvió regla; que la emergencia no es un paréntesis, sino nuestro ambiente, en el que, aturdidos, respiramos con dificultad.

Ese mismo “toc-toc-toc” de alerta popular resuena en El juguete rabioso, la novela que inaugura ―hace exactamente un siglo― la Buenos Aires moderna a pocos metros de donde estamos parados. ―¡Son tantos los ríos y los arroyos subterráneos!― Es el martillazo del viejo zapatero andaluz que, frente a Plaza Flores, clava mediasuelas mientras le da a Silvio Astier una lección de clase: la de los bandidos populares que le quitan al rico para darle al pobre.

Es también un toc-toc-toc el que, a 25 años de la insurrección de diciembre de 2001, la memoria de la ciudad nos devuelve en el repique de cacerolas. Un eco percusivo que atraviesa olas de crisis para resonar en el presente: ¿de qué está hecho el toc-toc-toc de hoy, en esta ciudad opaca y desalmada? ¿Qué puede hacer con un martillo una jubilada, un exhausto trajinante de plataformas, la parva de gente endeudada que no llega a fin de mes? ¿Qué libros trafican lecciones de percusión social y justiciera?

Algo sabemos. El enemigo es una lógica entera: la de la liquidación, la soledad administrada y el martillo que sentencia desde arriba. Toca empuñarlo desde abajo.

III. PENSAR A MARTILLAZOS

El martillo, ambivalente, puede sacarle el David a la piedra o canalizar la ira que destruye Babilonia. Puede hincar los clavos en la cruz o astillarla en mil pedazos. Construye o destruye, golpeando. Pero hay algo más: Nietzsche, el filósofo a martillazos, nos recordó que la clave no es solo romper, sino hacer sonar.

Usar el martillo es auscultar: escuchar el sonido del cuerpo social desorientado y entumecido. Hacerlo funcionar como un estetoscopio que percute los ídolos del presente para medir la vacuidad, el absurdo y la crueldad de las creencias y fabulaciones de las voluntades que nos gobiernan.

Frente al corte instantáneo, estruendoso y destructivo de la motosierra libertaria, frente al ruido blanco del “libremercado”, la sordera individualista y el automatismo de una miseria ética que reza “el que no arriesga no gana”, nuestro martillo funda y proyecta. Es el instrumento de la resistencia popular que alerta y reconstruye, golpe a golpe, lo que el poder desmantela.

                              ALERTA Y CONSTRUCCIÓN: 

nuestro martillo no se hace ilusiones con golpes únicos que lo cambien todo. Por el contrario, es una apuesta a la capacidad colectiva de transformar la materia y defender la vida.

IV. LA FERIA EN LA CALLE

“Romper el aislamiento”, decíamos en la feria pasada. Contra la asfixia cotidiana, esta feria ensaya otra ciudad, expropiando a los expropiadores. Se trata de un martilleo de trabajo en sordina que ocurre durante todo el año y resuena en la calle un sábado de octubre. Es la respuesta en plena emergencia: raptos de lucidez colectiva para inventar salidas en común.

                                    GRATIS Y EN LA CALLE

para quien quiera habitar este suelo común de Flores. Encontrarnos es nuestro contrahechizo. Frente a la ciudad sin alma y la vida gris y ensimismada que diseña el poder, proponemos intemperie, sol, calle, encuentro, abrazo, voz y trabajo compartido. Ante la emergencia, invitamos a martillar para conjurar el encierro que nos anestesia y el agotamiento diario. Martillar para perforar pantallas convertidas en espejos y espejismos, para volver a imaginar juntxs, desde nuestros cuerpos, un horizonte posible.

Flores, 3 de octubre de 2026 // 7ma Feria del Libro

image/svg+xml Tinta Limón Ediciones Tinta Limón Ediciones

Hacé un aporte por este artículo

Seleccionar monto

Selecciona una moneda

También podés hacer tu contribución al alias TINTALIMONEDITA