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Prólogo a la edición en castellano

1. Un clásico desconocido

El Tercer Reich de los sueños [Das Dritte Reich des Traums] es un libro que demoró tres largas décadas en adquirir su forma y salir a la luz. Tiene su origen en una recopilación de sueños que a la distancia aparece como un intento desesperado por resguardar los testimonios de un desastre que se avizoraba, pero que aún no había tenido la ocasión de desplegar en el tiempo histórico todo su horror y toda su crueldad genocida.

Charlotte Aron (Forst, 1901-Nueva York, 1986), más conocida como Charlotte Beradt por su matrimonio en segundas nupcias con el filósofo Martin Beradt, comenzó a reparar en las alteraciones de la vida onírica cuando Hitler llega al poder en 1933. Advirtió que sus propios sueños y los de sus allegados habían cambiado de naturaleza, y en lugar de ser el espacio de expresión imaginaria de sus vidas singulares, se habían convertido en el escenario de una opereta política, con la presencia inquietante de los líderes del partido, la invasión de las prácticas de uniformización, el avance de las lógicas de la segregación y el decorado característico de la liturgia nacionalsocialista.

En la vida de vigilia, las alertas estaban adormecidas. Un pueblo entero de seguidores marchaba en estado de sugestión hipnótica a su propia destrucción, obnubilado por promesas de grandeza y reparación histórica y alimentado por el odio racial. En ese horizonte, los sueños velaban. Sus imágenes potentes parecían enviar señales de advertencia a quienes quisieran recibirlas. La joven Charlotte, por entonces afiliada al partido comunista alemán (KPD), acudió al llamado de los sueños y tuvo la suficiente claridad como para resguardar ese valioso archivo onírico que, llegado el caso, serviría como material probatorio del aún latente accionar criminal del régimen en vías de consolidación.

La sangre judía de Charlotte Aron la había dejado sin trabajo con la llegada del nacionalsocialismo. Su carrera como periodista, editora y escritora había comenzado en 1919, cuando era muy joven. Consiguió un puesto en la editorial Fisher de Berlín donde se encargaba del archivo y de la revisión de manuscritos. Allí conoció al filósofo Martin Beradt para quien comenzó a trabajar corrigiendo sus escritos y ordenando su correspondencia. En plena República de Weimar, vivía rodeada de literatos y pensadores, compartiendo ideas, discusiones y viajes. A su regreso de una estancia en París, decidió convertirse en escritora-periodista de temas sociales desde una perspectiva feminista. Sus artículos sobre la vida cultural de la juventud y sobre el desarrollo y profesionalización de las mujeres se publicaron entre 1929 y 1931 en diversas revistas alemanas (Dresdner Nachrichten [Noticias de Dresde], Weltbühne [Escena Mundial] y Tempo de Berlín), donde también colaboraba su primer marido, Heinz Jakob Pollack (más conocido como Heinz Pol), periodista y escritor también afiliado al partido comunista. Ambos, además, habían traducido en 1928 el libro autobiográfico de Charles Chaplin My Trip Abroad (1922), publicado en una editorial de Leipzig con el título Hallo Europa! (Willems, 2022, p. 3). Al periodismo y la escritura, se sumaba el amor de Charlotte por las traducciones, que continuaría por el resto de su vida.

La noche del incendio del Reichstag, el 27 de febrero de 1933, a un mes de la asunción de Hitler como canciller, la SA ingresó al departamento de la periodista, lo requisó y le impidió volver a ocuparlo. Fue arrestada por una noche y luego liberada. Al otro día, se mudó a la casa de su antiguo amigo y empleador Martín Beradt. Las persecuciones a la prensa disidente e «impura» fueron adquiriendo durante esos meses su cariz legal. En octubre de 1933 se promulga la Ley de Editores, que obligaba a todos los periodistas a inscribirse en la Cámara de Prensa del Reich y a presentar un «certificado de arianidad» que legitimara su trabajo (Willems, 2022, p. 4). Este requisito dejó naturalmente fuera de juego a Charlotte, pero no le impidió continuar con sus actividades clandestinas. Imprimía y distribuía volantes para el partido, además de asumir servicios de mensajería para otros países. En forma paralela, leía incansablemente a Goethe y recopilaba sueños, ocultándolos en los lomos de diferentes libros. Se trataba de un material delicado, con alusiones transparentes al régimen persecutorio que imperaba. El archivo onírico fue creciendo. Desde 1933 a 1939, Charlotte Beradt llegó a recolectar más de trescientos sueños.

En julio de 1938 se casó con Martin Beradt, y un año después emigraron. Primero fueron a Londres y luego, gracias a la ayuda de sus amigos, consiguieron el visado para los EE. UU. Sin fortuna y sin trabajo, llegaron a Nueva York el 12 de agosto de 1940. Allí comenzaron de a poco a establecerse, aunque los problemas de salud de Martin (había perdido casi completamente la vista) dificultaban aún más el doloroso proceso. A Charlotte se le ocurrió entonces montar un salón de belleza en su hogar: al tiempo que teñía el cabello, podía socializar con la red cada vez más amplia de exiliadas y de paso darle algo de alegría y distracción a su marido en un momento tan difícil. Rápidamente se corrió la voz de que en el salón de la Beradt se podía conversar de filosofía y de literatura en alemán, a la vez que teñirse el cabello y disfrutar de buena compañía. Más de una vez, luego del horario laboral, se congregaban en el salón distintas celebridades literarias. Luego de barrer el cabello y correr los muebles, servían comida, escuchaban música y conversaban animadamente. Entre los invitados se encontraba a menudo su amigo de juventud, Heinrich Blücher, que junto a su esposa Hannah Arendt habían logrado escapar de Alemania en mayo de 1941.

En 1943, a pocos años de su llegada a EE. UU., Charlotte publicó en la revista Free World un breve artículo titulado «Dreams Under Dictatorship» [Soñar en dictadura], que aparece por primera vez en castellano en esta reedición. Se trata de una somera selección de su archivo onírico (al que afortunadamente había logrado salvar antes de partir de Alemania, enviándolo por correo a distintos destinatarios en el extranjero) que tenía como finalidad dar a conocer al público estadounidense algo del horror del nazismo anticipado en sueños. El escrito, de apenas cinco páginas, no obtuvo mayores repercusiones, por lo que la peluquera reservó nuevamente el material onírico y continuó con sus tareas de teñido y el cuidado de su esposo. En 1949, luego de la muerte de Martin Beradt, Charlotte retomó su pasión por la escritura, el periodismo y la tarea de traducción. Profundizó su amistad con Blücher y Arendt, que se extendió por varias décadas e incluyó colaboraciones de traducción, revisión de manuscritos y actividades varias, que iban desde la administración de la correspondencia hasta el cuidado de la vida hogareña cuando la filósofa se encontraba de viaje ofreciendo seminarios y conferencias.

A principios de los años 1960, Beradt se reencontró accidentalmente con su texto «Soñar en dictadura» en la revista Free World. Luego de enviarle el artículo a su editor amigo Karl Otten, comenzó a «rumiar» el libro de los sueños (véase Hahn, infra, pág. 35). En 1962 visitó a Otten en Locarno (Suiza) y en su casa conoció a Roland H. Wiegenstein, periodista cultural y director de radioteatro en una emisora de Alemania Occidental. Conversaron animadamente durante toda la velada acerca de las accidentadas trayectorias de los expatriados, y al llegar a la historia de su recolección de sueños, logró captar completamente la atención de su interlocutor. De inmediato comenzaron a elaborar el guión para un programa radial que fue emitido en 1963 por la WDR 3 bajo el título Träume im Terror [Sueños en el terror], causando un gran impacto en el público. Fue precisamente gracias a esa emisión que Beradt recibió una propuesta de Martin Gregor-Dellin, de la editorial Nymphenburger, para publicar un libro con los sueños de su archivo. A su regreso a Nueva York, Charlotte abandonó su Salón de Belleza y se entregó por completo a la escritura.[1] El Tercer Reich de los sueños fue publicado por primera vez en alemán en 1966 con una recepción decepcionante que resultó en un rotundo fracaso editorial. La propia Beradt cuenta en una entrevista que «el libro tuvo una cantidad enorme de críticas, no se vendió en absoluto y más tarde fue ofrecido en la mesa de saldos» (Willems, 2022, p. 14).

Los periplos editoriales del libro de Beradt merecen un párrafo aparte. En 1968, dos años después de su primera edición en Alemania, se publicó en EE. UU. una traducción bastante libre del original a cargo de Adriane Gottwald, acompañada por un ensayo de Bruno Bettelheim que sometía el material onírico recopilado por Beradt a los cánones de la interpretación psicoanalítica. El reconocido psicoanalista y ex prisionero del campo de Dachau y Buchembald no alcanzó a dimensionar el valor político y epistemológico del material ofrecido por la autora, y se lamentó por disponer sólo del «contenido manifiesto» de los sueños, faltando los necesarios «contenidos latentes» a los que se arriba gracias a las asociaciones de los soñantes (Bettelheim, 1968, p.157). En esa línea, El Tercer Reich de los sueños quedaba deslegitimado como aporte concreto a la «psicología del nazismo», y simultáneamente caía por fuera de la literatura centrada particularmente en la experiencia concentracionaria que por esos años comenzó a ser cada vez más profusa. Su imposibilidad de inscripción disciplinar, su sospechado carácter testimonial y su dudoso aporte documental (¿quién podría o querría concebir un puñado de sueños como prueba histórico-política del totalitarismo?) lo convirtieron rápidamente en un material incómodo e inclasificable, lanzándolo durante años al pozo del olvido. 

Pasaría una larga década antes de que el historiador Reinhart Koselleck (1996) reparara en el valor historiográfico del archivo onírico de Beradt, considerándolo un documento invaluable para explorar de cerca las alteraciones del espacio de experiencia y del horizonte de expectativas en los ciudadanos comunes de Alemania durante los momentos larvarios del totalitarismo. El propio Koselleck impulsó en 1981 la segunda edición del libro de Beradt, esta vez en la editorial Suhrkamp de Berlín, acompañado por un estudio introductorio de su autoría. Beradt, que falleció en Nueva York en 1986, intercambió correspondencia con el historiador alemán y alcanzó a enterarse del tardío reconocimiento a su labor. Probablemente sea ese relanzamiento el que llevó al crítico literario Georges Steiner a afirmar que El Tercer Reich de los sueños «es un clásico desconocido» (1983, p. 13). En efecto, este libro, que conecta directamente con las alteraciones de la producción onírico-ficcional producidas por el acontecimiento in statu nascendi del régimen genocida, cumple precisamente con las cualidades de un clásico: vigencia, originalidad, multiplicidad de significaciones y facultad para conmover. Pero, a la vez, es una obra que parece estar condenada a intermitentes silencios.

Las oleadas de traducciones que acompañan sus esporádicas y subsiguientes apariciones siguen casi el ritmo de las décadas. En 1991 se publica en italiano con traducción de Ingrid Harbach. En 2002, aparece en Francia con traducción de Pierre Saint-Germain en editorial Payot, acompañado por el estudio de Koselleck, un prefacio de Martine Leibovici y un posfacio de François Gantheret. Esta edición tuvo una enorme repercusión en el ámbito de los estudios culturales, filosóficos y psicoanalíticos, produciendo luminosos textos de Georges Didi-Huberman, François Davoine, Jean-Max Gaudillière y Jean Bertrand Pontalis, entre otros. Recién en 2015 se reactiva la ronda de traducciones, con la edición croata a cargo de Damjan Lalović. En 2016, a cincuenta años de su primera edición, Suhrkamp lanza una tercera edición en tapa dura con sobrecubierta, acompañada por un posfacio y numerosas notas de Barbara Hahn. En 2017 es traducido al portugués por Silvia Bittencourt y finalmente, en 2019, se publica en castellano por la editorial LOM de Santiago de Chile. Esta versión fue replicada en España por la editorial Pepitas de calabaza en 2021, hasta llegar a la nueva edición que presentamos aquí, fruto de la colaboración transcordillerana entre LOM y Tinta Limón.

 2. Los sueños como sismógrafo de una época

Quienes tienen la fortuna de soñar, saben que las imágenes creadas mientras dormimos se olvidan con el despertar o se van extinguiendo con el correr de las horas. Si no se toman medidas de resguardo (anotar los sueños o relatarlos) se pierden irremediablemente en el silencio de la existencia. Su carácter inmediato y efímero sigue los vaivenes de la vida de vigilia y va tejiendo un diálogo con ella, espesando el presente; su memoria múltiple reactiva antiguos trayectos, remitiendo al pasado; y algunas de sus señales parecen revelarnos situaciones aún no acaecidas, iluminando el futuro. No obstante, a pesar de esta riqueza de la vida onírica, en las sociedades llamadas occidentales tenemos la obstinada costumbre de desentendernos de ella. Sólo le prestamos atención cuando interfiere en nuestra vida útil, revelándose bajo la forma de pesadillas, sueños de angustia o parálisis del sueño; o cuando iniciamos una terapia de corte psicoanalítico, donde los sueños tienen un valor fundamental en la relación transferencial.

Ahora bien, Charlotte Beradt nos enseña con su archivo que en circunstancias especiales producidas por un acontecimiento disruptivo de carácter compartido (como fue la llegada del régimen nacionalsocialista al poder en 1933), el mundo de los sueños percibe inmediatamente el impacto, distorsionando sus procesos de elaboración y modificando completamente su función. La práctica onírica habitual de lidiar de modo singular con la experiencia cotidiana, con las fuerzas pretéritas del deseo y con las tareas pendientes a través de imágenes enigmáticas ofrecidas a la interpretación, se sustituye por una suerte de conducta onírica estereotipada. La pluralidad de imágenes y voces es reemplazada abruptamente por una suerte de coro de sueños que replica, en la vida onírica de cada soñante, escenarios comunes, personajes públicos y acciones sincronizadas. Esta transformación abrupta de la vida onírica produce un profundo extrañamiento en los soñantes que, en ausencia de una red articuladora de lo común, pueden fácilmente atribuirla a debilidades de su esfera psicológica particular, perdiendo de vista su carácter colectivo.

Desde los primeros meses del régimen, el aire se tornó cada vez más irrespirable. Las fuerzas represivas se hicieron dueñas de las calles y ya no quedaron lugares sin requisar. Los sueños, tradicionalmente asociados a las libertades creativas del cuarto propio, fueron los primeros en sintonizar con el mundo circundante, sometiéndose a los imperativos del régimen y acusando recibo directo de sus golpes simbólicos y reales. Comenzaba la gran producción en serie de imágenes oníricas uniformizadas que conformarían el archivo de Beradt. Los sueños de este nuevo tipo, sostenía la periodista, parecían «provenir directamente del taller del régimen totalitario donde se produce el mecanismo de su funcionamiento» (infra, p. 45) y se introducían como cuerpos extraños bajo los párpados de sus habitantes, extendiendo los imperativos de la vigilia a la vida onírica. El éxito de la dominación era total: había ampliado su poderío hasta la dimensión que parecía pertenecer por derecho propio a cada soñante y la había transformado en un mecanismo más de la gran maquinaria de control.

Las personas que compartieron sus sueños con la periodista, confesaban sentir extrañeza y terror frente a las imágenes que se les presentaban mientras dormían. Estas sensaciones vívidas se mantenían en el tiempo y marcaban de modo indeleble a quienes las padecían. Muchos de ellos se reconocían indiferentes a la política y no comprendían esta presencia inquietante de la esfera de lo común en su intimidad. De pronto se sentían interpelados por una serie de prácticas, regulaciones y segregaciones oníricas que les eran completamente ajenas en su existencia habitual. La propaganda que durante el día les era más o menos inaudible, completaba su eficacia mientras dormían. En ese contexto, se trataba, como subrayó oportunamente Koselleck, de sueños del terror en el doble sentido del genitivo, es decir, fueron soñados en un horizonte donde el terror imperaba, pero también, fundamentalmente, cumplieron la función de ser herramientas especialmente efectivas del terror mismo.

El gran mérito del trabajo de Beradt en torno al contenido de más de trescientas producciones oníricas de soñantes berlineses, esa gran capa de Mitläufer [«los que siguen la corriente»] que sólo querían seguir haciendo sus vidas como hasta el momento sin que el mundo exterior se interpusiera en sus existencias cotidianas, fue precisamente exponer las sutiles correlaciones entre la vida de vigilia y la imaginación dormida en los comienzos del régimen nacionalsocialista, evidenciando no solo las modificaciones de sus modos de elaboración (su estereotipia), sino también la alteración de su función (constituirse como herramienta del terror).

Pero además de esta dimensión de los sueños del Tercer Reich que resultaba evidentemente inquietante para la vida y la perspectiva de los soñantes, Charlotte encuentra algo más. Con el correr del tiempo y la consumación de los objetivos más sórdidos del régimen nacionalsocialista, el coro onírico entonado por los sueños de su archivo entre 1933 y 1939, expuso su eminente carácter anticipatorio. Como sostiene Beradt, «sueños de este tipo […] parecen registrar minuciosamente el impacto de los acontecimientos políticos externos en el interior de las personas a la manera de un sismógrafo» (infra, pág. 46), lo que implica que son capaces de inscribir sus alcances incluso antes de que se pongan efectivamente en marcha en la vida despierta. Un sismógrafo permite advertir movimientos telúricos mínimos, incluso aquellos que nuestro cuerpo no alcanza a percibir. También captura las vibraciones que producen los sismos, midiendo su intensidad, su duración y su magnitud; a la vez que, en ciertas ocasiones, puede llegar a emitir alertas tempranas anticipando las catástrofes, lo que contribuye a reducir riesgos y a tomar las medidas de resguardo correspondientes.

El sismógrafo onírico del Tercer Reich anticipó, entre otras cosas, la destrucción de la singularidad en pos de la uniformización de la vida; la creciente interrupción de los lazos de solidaridad entre los pares, evidenciada en las prácticas cotidianas de la delación de «sospechosos» y de la indiferencia frente a las actuaciones de la SA y la SS; la burocratización y la invasión de los sistemas de control en todos los niveles de la existencia; la cristalización del imperativo de adecuarse a los criterios raciales del régimen para pertenecer al grupo de los socialmente aceptables; y, finalmente, la concreción de la llamada Endlösung [Solución final] mediada por el sistema planificado de los campos de exterminio. Todo esto fue contado por los sueños mediante imágenes impactantes mucho antes de desplegarse efectivamente en la vida de vigilia, esto es, antes de inscribirse en la historia como uno de los tantos capítulos de crueldad y exterminio de nuestra historia como especie. Uno especialmente oscuro y devastador.

 El libro de Charlotte Beradt puede leerse como un libro de historia, así lo hace Koselleck, que reivindica especialmente su valor documental para una elucidación más profunda del fenómeno del nacionalsocialismo alemán del siglo XX. Pero también puede leerse como el libro de una reportera militante que no sólo estuvo mirando el pasado para poder otorgar algo de sentido a la catástrofe de toda una generación, sino que durante toda su vida veló por una existencia no fascista, con una especial atención puesta en los signos que podían mostrar eventuales resurgimientos de modos genocidas de habitar el mundo. Para ella, la enseñanza de los sueños del Tercer Reich es doble: muestra el montaje de un mecanismo de exterminio desde sus inicios y a la vez señala su carácter anticipatorio. Esto tendría que servir como advertencia para frenar futuras catástrofes: cuando los sueños cambien de naturaleza y de función, cuando se homogenicen y todo un colectivo comience a dar testimonio de su extrañeza frente a la invasión de inquietantes señales nocturnas, es hora de abandonar la vida adormecida para entrar en acción.

 3. Por los caminos de Charlotte

Nuestro trabajo en torno al Tercer Reich de los sueños ha tenido desde sus inicios un carácter colectivo, movilizando una cantidad considerable de reflexiones y experiencias concretas de investigación e intervención. Tanto sus hipótesis acerca de la alteración de los contenidos y la función de los sueños en contextos totalitarios, como sus orientaciones metodológicas relativas a los archivos oníricos, forman parte del corazón de muchas de las propuestas impulsadas desde el Centro de Estudios Periferia Epistemológica (CEPE) de la Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Consideramos que el libro de Beradt puede leerse como un testimonio directo de las relaciones entre el psicoanálisis y lo político, ya que exhibe la presencia del aparato estatal en las producciones oníricas de los soñantes que vivieron bajo condiciones totalitarias. Esta circunstancia parece borrar la división subjetiva de manera tal que la marca de lo singular en cada sueño se vuelve inhallable. Se podría objetar, como lo hizo Bettelheim, que ningún sueño de los recopilados por Beradt fueron efectivamente analizados o, al menos, que no se ofrece análisis alguno de ellos. El psicoanálisis se puede quedar con esta mezquina lectura. No obstante, creemos que semejante objeción implica una resistencia a trabajar con el material aportado, que invita a leer en cada sueño la inexistencia de la necesaria distancia del sujeto con respecto a la masa.

El hallazgo de que estos sueños no responden a la premisa del cumplimiento de deseo ni aluden a un pretérito hecho traumático, como tampoco coinciden plenamente con el registro de la pesadilla, es ciertamente inquietante para cualquier psicoanalista. Pero ¿por qué huir ante la evidencia del material? ¿Por qué someterlos rápidamente a los esquemas disponibles? ¿Por qué no, mejor, animarse a leerlos? Evidentemente, todos los practicantes de cualquier discurso tienen miedo de ver diluidos sus fundamentos. Los psicoanalistas no son una excepción. Pero si no abordamos estos sueños como testimonios oníricos verdaderos, corremos un riesgo mayor, el de alejarnos de los fenómenos subjetivos que nos pueden enseñar precisamente sobre esa piedra fundamental del psicoanálisis que es la división subjetiva.

La división subjetiva es el terreno en donde crece el aparato totalitario. Tanto la propaganda como la identificación con el Führer operan sobre ese terreno. Lo político en el marco de las modernas sociedades de masas, tal como lo muestra Lefort (1990), es precisamente la forma de operar sobre esta división subjetiva. El Tercer Reich ha mostrado a través de sus tempranas imágenes oníricas, los resultados abrumadores de una devastación de la singularidad subjetiva, requisito previo necesario para el exterminio de los cuerpos con el que culminaría su plan genocida.

En cuanto a las experiencias de investigación que se han visto propiciadas por las orientaciones metodológicas del trabajo de Beradt, nos interesa mencionar particularmente la confección de tres archivos oníricos.

En 2020, por inspiración directa de El Tercer Reich de los sueños, advertimos que la pandemia del Covid-19 había encendido la «máquina de soñar» y comenzaba a producir sus sueños corales o sueños en serie. Decidimos recolectarlos y tramarlos en un tejido onírico que mostrara el aspecto menos evidente del acontecimiento en el que nos vimos todos implicados. El trabajo resultante, luego de algunos años de elaboración, fue publicado bajo el título La pandemia de los sueños. Un archivo onírico del Covid-19 (CEPE, 2024).

En 2022, a raíz del interés especial sobre la vida onírica en prisión demostrado por un estudiante de Psicología del Programa socioeducativo en contextos de encierro de la UNR, comenzamos a confeccionar un archivo de sueños de la cárcel que está en pleno proceso de elaboración.

Finalmente, en agosto de 2023, a propósito de los acontecimientos políticos argentinos que marcaron una evidente inclinación hacia formas fascistas de existencia, notamos que la maquinaria onírica nuevamente encendía sus motores colectivos y comenzaba a transmitir en imágenes estereotipadas lo que acontecía a nuestro alrededor. Rápidamente abrimos otro archivo que hasta el momento continúa recibiendo material onírico sensible a la por momentos irrespirable coyuntura.

El llamado metodológico a hacer archivo, es decir, a recoger un material que en general es desdeñado, olvidado o alojado en ámbitos cerrados sobre sí mismos (el propio archivo personal de recuerdos oníricos, un diario de sueños o el espacio de análisis individual) es una invocación a levantar los cercos que las disciplinas han impuesto al fenómeno onírico y una invitación a dejarnos guiar por la trama rizomática que los propios sueños van tejiendo. En los archivos de sueños que conocemos (Beradt, 2019; Cayrol, 1997; Valentino, 2012), en los que construimos (Castro, Farruggia, Nívoli, 2020) y en los que estamos en proceso de construir (Florito, 2022-2024; Bertino, Fissolo, Gauto, 2023-2024), percibimos que el fenómeno onírico-político no sólo funge como instrumento de disciplinamiento o permite conocer anticipadamente algunas derivas nefastas del mundo que nos rodea, sino que, simultáneamente, abre trayectos inexplorados, instaura preguntas inesperadas e interrumpe de modo irreverente la lógica habitual de los cercamientos heredados.

Nos gustaría mencionar, por último, las experiencias de intervención inspiradas tanto por el trabajo de Charlotte, como por la recolección de sueños del poeta francés Jean Cayrol (1997) durante su encierro concentracionario en Mauthausen-Gusen, y el archivo de sueños carcelarios de los presos políticos de Palmi realizado por Nicola Valentino (2012). Desde junio de 2022 hasta la actualidad, un grupo de docentes y estudiantes de la UNR llevamos adelante talleres de sueños en distintas unidades penitenciarias de la Provincia de Santa Fe, Argentina, con mujeres, varones, jóvenes y disidencias, junto a la ONG «Mujeres tras las rejas», la Colectiva de abogadas translesbofeministas y la Dirección Socioeducativa en contextos de encierro de la UNR. En breve, comenzaremos a realizar talleres de sueños en instituciones de salud mental de la ciudad de Rosario, Argentina, y tenemos proyectadas actividades afines en Santiago de Chile junto a la Red de Estudios sobre Vida Onírica, el laboratorio LaPSoS y la Cooperativa Espacio.Tierra.

Las instancias de diálogos sobre la vida onírica nos permiten dinamizar las fronteras tajantes que hemos trazado entre la vigilia y el sueño, conectar con las imágenes lúcidas que nos proporciona el dormir, democratizar la palabra y ejercitar nuevos modos de imaginación creativa. En este sentido, tal como ya lo había advertido Beradt, la dinámica del mundo de los sueños puede ofrecernos valiosos indicios para despertar y propiciar modos de existencia no fascista.

 4. Sobre la presente edición

Nuestra versión es una traducción directa del alemán a partir de la última edición de la editorial Suhrkamp del año 2016. Elegimos traducir las numerosas notas de esta edición, a cargo de Barbara Hahn, porque aportan un material precioso sobre las múltiples referencias de Beradt a las interlocuciones culturales y artísticas de los diferentes relatos oníricos de su archivo. En nuestra tarea, tuvimos siempre cerca la versión inglesa y la francesa, con las cuales pudimos ahondar en la fecundidad de algunos términos, como así también cotejar las decisiones de los otros traductores en algunos pasajes complejos. Consideramos que nuestro trabajo como traductores debía ajustarse a la letra original, pero respetando a su vez la vocación comunicativa del libro, por lo que en las ocasiones en las que el término en castellano no resultaba evidente, pudimos, con las otras versiones, ampliar las referencias para cumplir en lo posible con esas dos premisas. 

Esta tarea tuvo desde sus inicios una orientación hacia la elaboración colectiva. En diferentes momentos de nuestra labor, abrimos el proceso de trabajo a la discusión grupal con el objetivo de ir comprobando la legibilidad de la traducción y con la intención de arribar a un texto que contemplara las sugerencias y señalamientos de otros lectores. Creemos que a través de esas diferentes instancias pusimos en juego algo de la condición humana de la pluralidad, que en cierto modo contrarresta la tendencia a la fragmentación y al aislamiento que muchas veces afecta el trabajo académico e intelectual.   

La presente edición es una reedición de la realizada por LOM en el año 2019. Para esta ocasión, hemos revisado la traducción e introducido mínimos ajustes. Incluimos, además, el artículo de Charlotte Beradt «Soñar en dictadura» de 1943, publicado originalmente en inglés. La traducción del mismo estuvo a cargo de Leandro Levi y Sofía Payaro. Gracias a las amables sugerencias del equipo editorial de Tinta Limón, hemos redactado este nuevo prólogo, que nos ha permitido no sólo profundizar algunos pormenores bio-bibliográficos de Charlotte Beradt, aportando así un horizonte más amplio a los avatares de su libro, sino también dar cuenta de las múltiples derivas e inspiraciones que se han suscitado a partir sus contribuciones teórico-metodológicas.

 5. Agradecimientos

Nos gustaría agradecer especialmente a Carlos Pérez López, ya que fue por él que supimos de la existencia de este libro. Queremos agradecer también a todos aquellos que hicieron un aporte concreto a este trabajo, facilitando materiales y ofreciendo su tiempo para leer, revisar y sugerir cambios en el texto traducido: Xilene Agustini, Álex Alarcón, Marc Berdet, Lucía Brienza, Flavia Castro, Mercedes Corral, Valeria Decorte, Ricardo Ferrero, Federico Galende, Graciela Gauchat, Melina Heinrich, Nicolás López, Enrique Morales, Carlos Pérez López, Federico Rodríguez, Elsa Ortiz Rosero, Romina Taglioni y a los estudiantes de 3º año de Psicología del Instituto Universitario Italiano de Rosario (IUNIR) de los años 2017 y 2018. Por otra parte, agradecemos a la editorial Suhrkamp de Berlín por la disponibilidad; a Pablo Oyarzun Robles por la recomendación para traducir este libro; a Paulo Slachevsky, de la editorial LOM, por la confianza, la paciencia y el interés puesto en este trabajo; y a Andrés Bracony e Ignacio Gago, de Tinta Limón, por impulsar esta nueva edición.

Finalmente, un agradecimiento amoroso a nuestros compañeros de viaje, Lianca Develluk y Carlos Pérez López, por el apoyo incondicional; y a nuestros pequeños, Emma, Sara y Emiliano, por la esperanza.

Rosario, diciembre de 2024

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Leandro Levi es psicoanalista, docente e investigador de la Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Rosario (UNR) Rosario, Argentina. Miembro del Centro de Estudios Periferia Epistemológica (CEPE-UNR). Editor de la Revista zL.

 Soledad Nívoli es docente e investigadora de la Facultad de Psicología, UNR, y del Instituto Universitario Italiano de Rosario (IUNIR). Directora del CEPE-UNR.

Referencias

 Beradt, Ch. (1966) Das Dritte Reich des Traums, 1ª ed. Munich: Nymphenburger.

Beradt, Ch. (1981) Das Dritte Reich des Traums, 2ª ed., posfacio de Reinhart Koselleck. Fráncfort: Suhrkamp, 1981 (reimpresión: Fráncfort: Suhrkamp.

Beradt, Ch. (1968) The Third Reich of Dreams. The nightmares of a nation 1933-1939, acompañado por un ensayo de Bruno Bettelheim, trad. de Adriane Gottwald. Chicago: Quadrangle Books.

Beradt, Ch. (1991) Il Terzo Reich dei sogni, prefacio de Reinhart Koselleck, posfacio de Bruno Bettelheim, trad. de Ingrid Harbach. Torino: Einaudi.

Beradt, Ch. (2002) Rêver sous le IIIe Reich, prefacio de Martine Leibovici, posfacio de Reinhart Koselleck y de François Gantheret, trad. de Pierre Saint-Germain. París: Payot et Rivages.

Beradt, Ch. (2015) Snovi pod Trećim Reichom, posfacio de Reinhart Koselleck, trad. de Damjan Lalović. Zagreb: Disput.

Beradt, Ch. (2016) Das Dritte Reich des Traums, 3ª ed., posfacio de Barbara Hahn. Berlín: Bibliothek Suhrkamp.

Beradt, Ch. (2017) Sonhos no Terceiro Reich, com o que sonhavam os alemães depois da ascensão de Hitler, trad. de Silvia Bittencourt. San Pablo: Três estrelas.

Beradt, Ch. (2019) El Tercer Reich de los sueños, trad. y prólogo de Leandro Levi y Soledad Nívoli. Posfacio de Barbara Hahn. Santiago de Chile: LOM.

Beradt, Ch. (2021) El Tercer Reich de los sueños, trad. y prólogo de Leandro Levi y Soledad Nívoli. Posfacio de Barbara Hahn. Logroño: Pepitas de Calabaza.

Bertino, G.; Fissolo, L. & Gauto, C. (2024). Archivo de sueños del contexto político en Argentina (septiembre 2023-continúa). (En proceso de recolección). Rosario: CEPE.

Bettelheim, B. (1968) «Ensayo». En Beradt, Ch. The Third Reich of Dreams. The nightmares of a nation 1933-1939, trad. de Adriane Gottwald. Chicago: Quadrangle Books.

Brienza, L.; Castro, F.; Farruggia, V.; Harraca, F.; Nívoli, S.; Secci, S. & Varela, J. (2024) La pandemia de los sueños. Un archivo onírico del Covid-19. Rosario: CEPE.

Castro, F.; Farruggia, V. & Nívoli, S. (2020) Archivo onírico del Covid-19. QR de acceso en La pandemia de los sueños. Un archivo onírico del Covid-19. Rosario: CEPE.

Cayrol, J. (1997) Lazare parmi nous. En Œuvre lazareénne. París: Seuil.

Davoine, F. y Gaudillière, J.M. (2011) Historia y trauma. La locura de las guerras, trad. Mariana Saúl. México: F.C.E.

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Florito, D. (2024). Archivo de sueños del Pabellón 12, Unidad 11, Cárcel de máxima seguridad de Piñero (agosto 2022-agosto 2024). (Material en proceso de clasificación). Rosario: CEPE.

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1. Durante ese período escribió varias críticas teatrales, reseñas de libros y artículos sobre los referentes de la lucha por los derechos civiles como Marcus Garvey, Malcolm X y Martin Luther King en distintas revistas alemanas y norteamericanas. También publicó libros sobre sus «héroes de juventud», como Rosa Luxemburgo (Rosa Luxemburg im Gefängnis: Briefe und Dokumente aus den Jahren 1915–1918 [Rosa Luxemburgo en prisión: Cartas y documentos de los años 1915-1918]), publicado en 1973; y Paul Levi (Paul Levi. Ein demokratischer Sozialist in der Weimarer Republik [Paul Levi. Un socialista democrático en la República de Weimar]), publicado en 1969.

 

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